La difusión del
concepto de libro electrónico (e-book) ha
abierto un debate, a veces clarificador y otras, de poco aprecio, entre los
defensores de las nuevas tecnologías en el proceso de lectura y los nostálgicos
del libro tradicional. En nuestro blog intentaremos aportar argumentos más
razonados para estimular una discusión enriquecedora.
Personalmente,
pertenezco a la categoría de los nostálgicos: considero el libro como un objeto
físico con unas características estéticas que permiten diferenciarlo de otros y
tener un contacto y una experiencia distintos (quizás un poco fetichista) con
cada uno por parte del usuario, que puede tocar el papel, rozar su rugosidad,
percibir el olor del pegamento usado para la encuadernación, etc. Estas
características, que posiblemente alguien desprecie, son testigos del valor
estético que nuestra cultura atribuye al libro, superando su utilidad
“técnica”. Características, valores culturales que las TIC no pueden borrar.
Y, como bien afirma el semiólogo y novelista italiano Umberto
Eco: “El libro impreso no desaparecerá por el electrónico”.